Vivimos en una sociedad que disfruta con las malas noticias.
No hay día que termine de oír un informativo que me quede con la sensación de que el ser humano es mejor o al menos está
en vías de mejora. Solo priman las catástrofes, los delitos, el terrorismo, las
guerras, las injusticias…
Todo este caldo de cultivo va minando la vida del ciudadano
que más que levantar cabeza, cosa ya difícil en los tiempos que corren, lo
hunde en la más cruda realidad.
Y nos podríamos preguntar: ¿Y todas estas noticias “tristes”,
no son verdad?
Desgraciadamente la respuesta seria afirmativa. Pero una noticia
puede ser enfocada de distintas formas. Por ejemplo: Un incendio destruye una
vivienda. El hecho es incuestionable. Pero en vez de recrearnos en la
morbosidad de los cadáveres calcinados, en la desgracia de las familias, en los
llantos inconsolables de los amigos en
el sepelio, podemos resaltar el valor de los bomberos, su sacrificio, su
profesionalidad, la solidaridad de los vecinos ayudando a los que han quedado
sin hogar…
Otro ejemplo: Un montañero muere haciendo “deporte “en un
lugar en las alturas de difícil acceso. La mayoría de las veces estos
accidentes ocurren por falta de previsión, o por correr riesgos innecesarios.
Casi no se habla del equipo de la guardia civil que tienen que arriesgar sus
vidas por recuperar un cadáver que quizás no debiera haber estado ahí…
Se pone el telediario y se oye hablar de curas pedófilos, de
políticos corruptos, de deportistas dopados, de docentes, médicos y jueces incompetentes, de policías que miran hacia
otro lado para no meterse en problemas, o que abusan de su autoridad…
¿Qué quiere decir esto? ¿Qué mensaje nos quieren dar?
Hay muchos sacerdotes que viven para ayudar a los demás, que
están intentando dar de comer a mucha gente. Que realmente quieren llevar la
palabra de Dios a gente creyente en las iglesias y muchos que dedican sus vidas
en las misiones o en barrios marginales de muchos países. Y aunque hoy nos suene raro, hay muchos políticos,
concejales, alcaldes honestos. Y
deportistas ejemplares que ayudan
a la gente y que son un modelo a seguir para los niños que los admiran,
que entrenan muchas horas diarias para
representar a su ciudad, a su país…
El 4º poder apuesta mejor por la botella medio vacía que por
la medio llena. No estoy abogando porque se oculte información ni quiero vivir en “el mundo feliz de Huxley” pero existe un mundo más positivo,
con buena gente que trabaja y que tienen una familia normal, que paga sus impuestos,
que les gusta ir al cine o al fútbol con sus hijos, o los sábados irse de
tapitas con su mujer. Que ahorran para poder irse una semana a la playa de
vacaciones o para reformar el cuarto de baño. Pero esto no es noticia. Es por
lo visto más rentable hablar de familias desestructuradas, de divorcios enconados,
de hijos criados por abuelos o medio
abandonados, delincuencia juvenil, droga, alumnos que agreden profesores
.chabacanería ,pasotismo, contracultura… Ellos sabrán por qué.