domingo, 2 de noviembre de 2014

Breve recorrido por la poesía de siempre:


  Abel Infanzón. Sevilla 1825 -París 1867.

     ¡Oh, maravilla,
     Sevilla sin sevillanos,
     la gran Sevilla!
     Dadme una Sevilla vieja
     donde se dormía el tiempo
     con palacios con jardines,
     bajo un azul de convento.
     Salud, oh sonrisa clara
     del sol en el limonero
     de mi rincón de Sevilla,
     ¡oh alegre como un pandero,
     luna redonda y beata
     sobre el tapial de mi huerto!
     Sevilla y su verde orilla,
     sin toreros ni gitanos,
     Sevilla sin sevillanos,
     ¡oh maravilla!



Al túmulo del rey Felpe II en Sevilla 
Miguel de Cervantes:Alcalá de Henares 1547-Madrid 1616


Voto a Dios que me espanta esta grandeza
 y que diera un doblón por describilla,
 porque ¿a quién no sorprende y maravilla
 esta máquina insigne, esta riqueza?


Por Jesucristo vivo, cada pieza
 vale más de un millón, y que es mancilla
 que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,
 Roma triunfante en ánimo y nobleza!


Apostaré que el ánima del muerto
 por gozar este sitio hoy ha dejado
 la gloria donde vive eternamente.


Esto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
 cuanto dice voacé, señor soldado,
 Y el que dijere lo contrario, miente."


Y luego, incontinente,
 caló el chapeo, requirió la espada
 miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

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